Hay algunos datos que suelen marcar las carreras de ciertas bandas. Etiquetas como 'la banda que inventó tal cosa' (cosa que normalmente no es así), los de 'aquel videoclip tan raro' o 'no me acuerdo del nombre pero sí, los de esa portada' reflejan el día a día de muchos grupos enterrados ante una sobreexposición de alguna de sus características más reconocibles, ya sea el gran éxito para la radio o la forma de vestir.
En un plano mucho más terrenal y desde luego no tan masivo, a The Band le esperaba una prueba de fuego ante su debut, y ahora ya con la perspectiva del tiempo, una necesidad total de flanquear la baldosa que separa el éxito de la mera anécdota. Quitarse el peso de 'Oh, sí, la banda de acompañamiento de Bob Dylan'.
Y es que ademas eran reincidentes. Acompañar a Ronnie Hawkins en sus giras fue el caldo de cultivo real en el que nacieron como banda, por aquel entonces llamados The Hawks en honor a su anfitrión. Pasado el tiempo, los muchachos decidieron que la etapa había terminado y que los halcones debían volar lejos del nido. Fue Dylan quien les recibió con los brazos abiertos, y quien les llevo durante las giras de la controversia eléctrica.
Esta relación sí que fue muchísimo más productiva, y junto al genio del peinado pelopo aprendieron (y se drogaron) mucho. La famosa 'Big Pink', la mítica casa de fachada rosa, puso una vez más su sótano al servicio de la música y de ahí salieron canciones como la mítica ''The Weight''.
Su estilo tan personal y cruzado una y mil veces, teniendo en cuenta que se iniciaron en el rockabilly y acabaron tocando folk, era una mezcla de raíces norteamericanas tan fuerte (pese a ser en su mayoría canadienses) que su sonido mezclaba desde las estructuras de blues más clásicas hasta la revisión que le hacia falta al country para fusionarse con el rock.
Cosas como el órgano en ''Chest Fever'', o las progresiones de ''This Wheel's On Fire'' que luego seria tan versionada, y sobre todo la obra posterior que grabarían, les daban por fin el crédito necesario para desmarcarse y crear su propio sino. Siempre serian 'la banda' de alguien, pero también serian ellos mismos desde ahora.
Ellos fueron la respuesta a Judas. El 'I don't believe you, you're a liar'. Y sobre todo el 'play fucking loud'.
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