martes, 1 de mayo de 2012

Soft Machine - The Soft Machine (1968)


Con varios de los padres del llamado rock progresivo dando a luz sus óperas primas, se podría decir que este año fue el comienzo del genero. Uno de los movimientos más interesantes, en cuanto a nivel de revolución pero sobre todo de calidad, fue la llamada 'escena de Canterbury', y con el debut de Soft Machine se puso todo en marcha.

Lo que marcaba a las bandas englobadas en este movimiento, ademas de evidentemente la localización geográfica, era un gusto bastante marcado por el jazz, que aunque en mayor o menor medida siempre ha estado presente en el rock progresivo, sí que en estos grupos era bastante más claro de lo habitual. Podría empezar a hablarse ya de una fusión casi total entre rock y jazz, aunque de una manera todavía superficial.

Las drogas, y sobre todo los últimos coletazos de las revoluciones sociales y la contracultura (sin ir más lejos el nombre de la banda viene de la famosa novela de William Burroughs, una de mis favoritas) propiciaban este tipo de acercamientos. La psicodelia seguía muy marcada, y se podían notar perfectamente que todos bebían de una manera u otra de Pink Floyd, que tras su debut espacial dejo un poso imborrable en casi todos los grupos británicos.

Las composiciones de Kevin Ayers con sus cuerdas y su voz son increíbles, y la parte más rock del álbum, por ejemplo la pequeña 'suite' que conforman las dos piezas de ''Hope For Happiness'' y ''Joy Of A Toy'' que abren el disco. Por su parte Robert Wyatt (que más tarde, tristemente, se caería por una ventana y acabaría en una silla de ruedas diciendo adiós para siempre a su bateria) representaba ese toque 'Canterbury', sus ritmos de jazz, ademas de su voz, se convertirían en un sello de calidad en toda su carrera, mostrando sus habilidades en algunas instrumentales como ''Priscilla'' o ''Plus Belle Qu'une Poubelle''.
 
El conjunto final es un disco tremendamente bien estructurado, con todas las canciones entrelazadas a las mil maravillas y que no se resiente ni un segundo como una obra completa en su conjunto. Ademas de ello todas las pistas son de una calidad altísima, aunque que nadie espere singles o canciones sueltas para pasar días enteros reproduciendolas. Aquí el todo prima por encima de la parte y el resultado es genial, ademas de bastante ruidoso, lo cual es siempre un punto a favor.

Este tipo de escenas localizadas por poblaciones suelen darse mucho durante la historia del rock, pero no por comunes resultan menos impresionantes. Casi todo publicado por esta gente tiene un nivel altísimo y todas las bandas que se formaron tanto a su alrededor, como la de sus propios miembros en otros proyectos, merecen mucho la pena. Había talento de sobra y con este álbum empezaron a demostrarlo.


Puntuación

7 comentarios:

  1. Lo he estado oyendo y la verdad es que suena de puta madre. Muchísimas gracias por la recomendación. Un abrazo bien fuerte.

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    1. Wow, genial, hermano. Me alegra que después de los últimos parones esteis con ganas de nuevos discos!

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  2. Soft Machine es una de mis grandes asignaturas pendientes. Ya sea por falta de tiempo o lo que sea nunca he llegado a ponerme a fondo con ellos.

    Perdona mi ausencia este tiempo, voy a intentar ponerme al día con todos los blogs lo más rápido posible.

    Saludos

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    1. Tu ausencia siempre se nota, no lo dudes.

      ¡VUELVE!

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  3. Señor discazo, éste, y los dos que le siguen.

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  4. Sube ya el de los putos Japandroids.

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