lunes, 18 de julio de 2011

Love - Da Capo (1967)



Muchos (¿todos?) somos los que hemos llegado a Love por la insistente recomendación desde todas las puntas de la esfera musical sobre su gran obra maestra Forever Changes. Pero ante la visión que presenta el erial que parece haber después de este disco, mucha gente olvida que también hubo un antes, y no solo un después.

El disco anterior al increíble Forever Changes es exactamente un eslabón entre el debut rockero y los arreglos de cuerda e instrumentos de viento del siguiente. Las seis primeras canciones son de un gusto exquisito como suele ser marca de la casa en los temas compuestos por Arthur Lee (que entre otros logros también cuenta con ser el 'descubridor' de The Doors), con unas garajeras ''Stephanie Knows Who'' y la básicamente protopunk ''7 and 7 Is'' como platos fuertes y ''Orange Skies'' y ''She Comes In Colors'' como contrapartida.

Una vez acabadas estas seis canciones comienza la segunda parte del disco, la que hace que rápidamente lo lances a la papelera o la que te enamora del álbum para siempre. Hablo de ''Revelations'', un tema de 18 minutos (¡más que el resto de canciones juntas!) en la onda de The Rolling Stones con ''Going Home'', aunque realmente se parece más a alguna de las locuras jazzisticas que tramaba Frank Zappa o incluso a un ''Sister Ray'' de The Velvet Underground.

Cada uno sacas sus propias conclusiones, pero incluso aunque no se disfrute la canción, o se haga pesada (a mi me vuelve loco, pese a todo), no debería restar merito al resto del disco. Dos mundos unidos en un mismo disco, la elegancia y el saber hacer de las primeras y el salvajismo y la anarquía de la ultima. Tú eliges.

Da Capo, o el ejemplo más claro de lo que significaba (cuando aun significaba algo) la frase 'cara A y cara B'.

Puntuación

jueves, 14 de julio de 2011

The Byrds - Younger Than Yesterday (1967)



Decían de ellos que ''les gusta Bob Dylan, pero quieren ser The Beatles'', y no les faltaba razón. Aunque a estas alturas ya tenían un estilo propio (que no definido, ya que iban tocando todos los palos que podían disco tras disco) no eran pocos los que les pedían que arriesgaran un poco más y consiguieran dar el salto para ser considerados unos grandes, ya que prácticamente era la única banda americana que aun resistía en los ''charts de éxitos'' a los grupos de la invasión británica.

Younger Than Yesterday es muchas veces citado como la cumbre más alta alcanzada por The Byrds, lo cual no deja de ser irónico, ya que es prácticamente un recopilatorio de las ideas anteriores y los álbumes siguientes. Por ejemplo encontramos el tributo al debut incluyendo ''My Black Pages'', una canción de Dylan, o un adelanto de lo que seria la etapa country del 'Sweetheart of the Rodeo' con ''The Girl with No Name'' y ''Time Between''.

Entre todo esto yo personalmente rescataría los restos que todavía quedaban de la etapa psicodélica, especialmente ''Everybody's Been Burned'' y la locura astrológica de ''C.T.A.-102'', que incluye uno de los primeros usos en el rock de elementos electronicos, concretamente un primitivo sintetizador Moog a cargo de Roger McGuinn.

Por lo demás encontremos lo ya mencionado en el titulo de esta reseña, pop/rock muy bien hecho pero que no dejaba de ser, bajo mi punto de vista, unos Byrds algo perdidos en un mar de ideas. Puede que el single ''So You Want to Be a Rock 'N' Roll Star'' dijera más de lo que parecía en un principio.

Puntuación

lunes, 11 de julio de 2011

Jefferson Airplane - Surrealistic Pillow (1967)



¿Cómo? Con Jerry Garica como guía espiritual y un montón de drogas ¿Dónde? En la ciudad de San Francisco ¿Cuándo? Verano del amor ¿Por qué? Porque quitando a The Byrds, el debut de 13th Floor Elevators y la inspiración suelta que The Beatles se traían de vez en cuando, nadie se habia intentando erigir como portador del rock psicodélico.

La entrada en el grupo de Grace Slick y su impresionante voz, el abuso de ácido por parte de la banda y las circunstancias sociales tenían que dar su fruto de alguna manera en el panorama musical. Y lo hicieron mezclando sus raíces folk para adentrarse en la psicodelia con un álbum dedicado casi en su totalidad a intentar reflejar los viajes de LSD que sufrían.

Estos temas se ven reflejados en las dos canciones más famosas del disco (y de la banda), la mítica ''Somebody To Love'', que es más que un himno hippie para todo el movimiento contracultural a finales de los 60, y la no menos popular ''White Rabbit'', la visión de Jefferson Airplane sobre los relatos de Alicia y la figura de Lewis Carroll, un crescendo épico y una linea de bajo totalmente magistral que nos da como resultado una de las mejores canciones de la historia del rock.

Tras estas dos apisonadoras el resto de canciones parecen empequeñecer, pero tanto como ''3/5 of a Mile in 10 Seconds'' (una de mis favoritas personales), ''She Has Funny Cars'' y alguna otra se muestran como dignas acompañantes en la poca más de media hora que dura el disco.

Y aunque el verdadero potencial del grupo estaba en el directo, como así atestigua, entre otros festivales, la brutal aparición que tuvieron en Woodstock, la buena producción y el momento de forma en la que estaban los americanos nos permite tener entre manos un trabajo de estudio digno de su leyenda.

Puntuación

jueves, 7 de julio de 2011

The Rolling Stones - Between the Buttons (1967)



La época final de los sesenta, y puede que especialmente éste 1967, es recordada entre otras cosas por ser un lapso de tiempo para la exploración, cierta apertura mental y la experimentación en la música. The Rolling Stones se lo toman al pie de la letra y comienzan una de sus épocas más irregulares.

A toro pasado es muy fácil ver en los Stones al grupo que es ahora y asociarlos rápidamente con su vertiente rock y blusera, pero ellos también sufrieron las modas y acabaron abrazando la psicodelia. No son pocos los que lo intentaron, cambiando con un giro de 180º su estilo, de manera sobresaliente, ahí tenemos el ejemplo de The Beatles con Sgt. Pepper, The Doors con Strange Days, o The Byrds y su Fifth Dimension. Pero también son varios los que no acababan de encajar y la critica y el publico los destrozó.

Con Between the Buttons y su continuación, el todavía más arriesgado Their Satanic Majesties Request, se suele entrar en un debate casi siempre. Mientras unos lo ven como un magistral respiro entre los primeros trabajos y las cuatro obras maestras que vendrían después, otros aceptan la teoría de que directamente perdieron el norte.

Acostumbrados a tener al menos el exitazo de turno por disco, en Between the Buttons se busca más la cohesión del álbum, y lo más parecido a un hit lo encontraremos en ''Ruby Tuesday'', aunque sin lugar a dudas la canción del disco para mi es ''Conecction''.

Como se puede apreciar por la nota yo soy de los que opinan que este disco (y la etapa en sí) es una pequeña extravagancia en la discografía de los Stones, y que realmente no es lo que mejor pueden ofrecerme ni lo que yo puedo buscar en un grupo como ellos.

Eso sí, lo que no les quita ni dios es que la portada es increíblemente 'cool'.

Puntuación

lunes, 4 de julio de 2011

The Doors - The Doors (1967)



Puede que ahora estemos acostumbrados, en una época en la que las bandas pueden permitirse tres o cuatro años entre álbum y álbum, a que un grupo se juegue todo a una carta, al disco de debut. Pero en los sesenta no era tarea fácil, y consagrarte en el primer disco con una obra maestra era algo al alcance de muy pocos. Unos de esos elegidos fueron The Doors.

Para hacerse una idea de por donde iban los tiros, y de como la banda iba a darle su propio toque al blues, valen unos pequeños apuntes, como que por ejemplo la formación no contaba con bajista (al menos oficialmente como miembro de la banda), así que el peso de éste y prácticamente del resto del ritmo recaía sobre Ray Manzarek y su teclado, dándole un toque muy diferenciador en su sonido, mientras que Jim Morrison por su parte, aportaba la otra cara de la moneda. Donde Manzarek ponía el genio, el metodismo y la parte ''académica'', Jimbo ofrecía justo lo contrario, el magnetismo, la garra, la energía, la figura del frontman cercano a un dios, y una voz que parecía creada por y para el rock.

Ademas de esto, Morrison apoyaba la labor compositiva con otro pilar básico del grupo, las letras. Ya desde pequeño devoraba libros de Aldous Huxley, de figuras beat como Jack Kerouac, discutía con sus profesores sobre la obra de Nietzsche, o la poesía de William Blake (y esto solo por nombrar algunos autores que compartimos o hemos leído ambos) por lo que conseguía unos textos de una calidad asombrosa y bastante evocadores. También en la misma época conocía a otros autores como LSD, mescalina o marihuana que le ayudaban a conseguir letras bastante lisérgicas a veces. A todo esto sumarle varias obsesiones personales como sus antepasados indios o la relación con sus padres. Con semejante cóctel explosivo estaba claro que la mezcla resultante iba a dar que hablar.

El disco se sostiene sobre tres pilares básicos, perfectamente reconocibles, que mantienen al oyente en continua tensión. Iniciar con ''Break On Through (To The Other Side)'' es toda una declaración de intenciones, una canción esencial en cualquier recopilatorio sobre los 60, el éxito inmediato. La sinopsis perfecta para evitar sorpresas y saber a lo que atenerse. El recorrido continua hasta la segunda gran canción ''Light My Fire'', donde todavía se potencia más todo (incluso en duración) y donde The Doors ya parecen un grupo salvaje incapaces de ser domados. Si el puente y los solos de esta canción no son uno de los momentos más épicos en la historia del rock que paren el tren que me quiero bajar.

Pero cuando ya parece que no se puede aspirar a más, que si se ha podido lograr una vez es asombroso pero que si se ha podido estirar dos es ya increíble, aparece la ultima canción del disco, ''The End'', donde se demuestra que aun se podía lograr una tercera vez y volar todavía más alto. Una locura de doce minutos, el clímax final, y la culminación para cerrar uno de los mejores debuts de la historia.

Puntuación

jueves, 30 de junio de 2011

The Animals - Animalism (1966)



Creo que todo el mundo ha conocido a este grupo gracias a ''The House of the Rising Sun'', la mejor versión posible que se lo podría hacer a semejante clásico americano, pero que más allá de eso poca gente se ha puesto a profundizar en la discografía de The Animals.

Bueno, para ser sinceros tampoco es que tengan una de las carreras más solidas en la historia del rock, pero la voz de Eric Burdon al menos sí que merece un pequeño hueco en esto de la música. Animalism puede que sea lo más compacto que llegaron a grabar, ya que todos sus otros álbumes pecan de una precipitación casi absurda a la hora de publicarse, dandose hasta tres discos por año en algunos casos o varias recopilaciones distintas para otros tantos paises.

En este disco al menos consiguen versionar varios blues tradicionales como ''Hit, the road Jack'' o el superclasico ''Smokestack Lightning'' (que por ejemplo los Yardbirds siempre llevaban en su repertorio) que junto a revisiones como el ''Shake'' de Sam Cooke le dan cierta variedad sonora al conjunto.

Sin muchas pretensiones pero con bastante afán comercial, The Animals buscaban una y otra vez que la gente se moviera y chillara con su música, sonar en todas las radios posibles, y pisar todos los platós imaginables. Y si bien no estamos ante una obra maestra, ni mucho menos, cualquiera puede rescatar verdaderas joyas bailables de aquí, y así de una vez por todas saber quien son, y enterrar por fin lo de ''esos que cantan la de House of...''

Puntuación

lunes, 27 de junio de 2011

The Lovin' Spoonful - Hums of the Lovin' Spoonful (1966)



Supongo que todos hemos oído alguna vez la expresión ''One Hit Wonder'' (que se podría traducir como 'un solo éxito maravilla') para hacer referencia a grupos que han conseguido vender discos y más discos por las rentas de un tema del verano o un single rompedor.

El líder de este grupo, John Sebastian, tiene algo más de crédito que eso (la banda esta incluida en el Hall of Fame del rock, por ejemplo), pero la verdad es que fuera del contexto de los 60, cuesta reconocerle otra forma de aguantar el paso del tiempo que no sea gracias a ''Summer in the City''.

La primera cara del disco es bastante inconsistente, y esa mezcla de folk y country rock bastante abusiva solo pueda ser recibida con entusiasmo por gente que busque el típico sonido sesentero en la producción. La segunda parte del disco remonta un poco el vuelo, y la verdad es que cerrar con ''Summer in the City'' crea una falsa sensación de que ''bien esta lo que bien acaba''.

Al contrario que otras bandas de un éxito atemporal pero discos a un nivel mucho menor (me viene la cabeza ahora el ''California Dreamin''' de The Mamas & The Papas) los Lovin' Spoonful sí que han llegado a tener cierto peso histórico como que por ejemplo directores de cine como Woody Allen o el gran Francis Ford Coppola les reclamaron para hacer las bandas sonoras de sus películas o que fueran miembros activos en la lucha a favor de la marihuana en USA.

Sea como fuere, a día de hoy (Lunes, 27 de Junio) con unos 35º C de media en España, no se me ocurría mejor disco para ir terminando 1966 que uno que contenga la siguiente frase: ''Hot town, summer in the city, back of my neck getting dirty and gritty''

Puntuación

lunes, 20 de junio de 2011

The Kinks - Face To Face (1966)



Aunque The Kinks llevaban ya una temporada sacando varios discos al año (y dejando por el camino monumentos del rock & roll como ''You Really Got Me'' o ''All Day and All of the Night'') no seria hasta este Face To Face cuando empezaría a relucir su verdadero potencial, en una linea de discos clásicos que dominaría buena parte de la década restante. Así que aunque ya existían como banda antes, podrías decir que aquí empezaba su bautismo.

Puede ser que justamente este espíritu de disco de ''transición'' entre su forma de hacer la música antes y lo que buscaban, y el sonido característico de los Kinks en la producción (a veces demasiado rudo, con una batería bastante machacona) le hagan un poco denso en ocasiones, con algunas canciones demasiado duras muy seguidas.

Ray Davis se luce en ''Rosie Won't You Please Come Home'' y las introducciones de ''Party Line'' y ''Rainy Day in June'' se agradecen para evitar la sensación de ser un simple tracklist canción tras canción, ademas de que son ambas muy buenas, especialmente la primera, con una letra bastante ingeniosa.

En lineas generales el disco es bastante compacto, pero si obviamos a ''Sunny Afternoon'' (que sobrevesale por encima del resto claramente, ya que estamos hablando de una de las mejores composiciones del grupo) no hay muchos más picos en los que el disco se dispare hacia arriba. Más bien todo se mueve en unos parámetros neutros, que solo se mueven en pequeños picos vocales, alguna guitarra de intro y poco más.

No hay que fiarse, porque The Kinks y su discografía de aquí en adelante es bastante pareja en cuanto a calidad (sin contar el álbum que todos sabemos) y cada uno puede tener sus favoritos, pero creo que por ahora solo era el primer paso, y que trabajo tras trabajo seguirían mejorando.

Puntuación

jueves, 16 de junio de 2011

13th Floor Elevators - The Psychedelic Sounds of the 13th Floor Elevators (1966)



La verdad que entre la portada y el esclarecedor titulo no hay mucho margen para la imaginación con este álbum. En efecto, estamos ante uno de los viajes psicodelicos más importantes de los 60, y uno de los discos  en los que más toneladas de droga se han invertido durante su grabación.

Todo en este disco es bastante bizarro, desde la producción (por momentos poco menos que amateur), la extraña sensación de estar escuchando algo bastante más siniestro de lo que debería ser, las cripticas letras, o la extraña voz de Roky Erickson a medio camino entre el tono de un sermón en la iglesia y un yonki relatando su viaje de ácido.

Por todos estos factores su sonido es muy particular, pero si algo destaca por encima de todo lo demás es el mítico instrumento que Tommy Hall inventó para este debut. El puñetero ''Electric Jug'' o lo que es lo mismo: ¡El jarrón eléctrico! Literalmente es una jarra de cerámica que al soplarla emite un sonido que solo puedo describir como ''Wooo Wooo Wooo''. Imaginaros que clase de banda tiene un miembro solo para estar soplando un botijo.

En la mejor canción del disco, ''You're Gonna Miss Me'' podemos encontrar la famosa jarra, a Erikson con su particular voz, unos riffs garageros muy interesantes y hasta un solo de armónica, que sirve como sinopsis para el resto de canciones, aunque en una especie de ficticia cuenta atrás hacia la decadencia las canciones se van volviendo más duras hasta la insuperable ''Kingdom Of Heaven'' donde de verdad se escuchan sonidos de otro mundo (Sí, y el jarrón también)

De repercusión tardía, mucho más que otros discos adelantados a la psicodelia como el Fifth Dimension de The Byrds por ejemplo, es casi más un disco de culto que una inspiración directa sobre los grupos. Puede que incluso muchos de vosotros, al menos los más jóvenes, llegarais a este grupo como yo, a través de sus herederos directos en las drogas, Primal Scream (El Screamadelica podría tomarse como una revisión de esta obra perfectamente) y el cover de ''Slip Inside This House''.

Erickson termino arrestado, encarcelado, ingresado en un centro psiquiátrico, y poco después diagnosticado de esquizofrenia por consumo de LSD y abuso de marihuana. Hasta en esto se adelanto a otros pirados celebres como Syd Barret, que grande.

Puntuación

lunes, 13 de junio de 2011

Simon & Garfunkel - Parsley, Sage, Rosemary and Thyme (1966)

 


Tras este minimalista titulo se encuentra el tercer disco del dúo. Una evolución lógica de su sonido, como ya lo fue del primero al Sounds of Silence. Esta vez dan un paso hacia un ''baroque'' folk, que parecen tomarse literalmente en algunos temas, como ''Scarborough Fair / Canticle'' donde un clavicordio nos da los buenos días y sirve como batuta para marcar el camino que llevara el resto de temas.

El disco se mueve básicamente entre dos aguas: en azucarados (hermosos para otros) momentos de un buen gusto innegable, coros bastante contundentes y unas letras todavía más cuidadas, como por ejemplo ''Homeward Bound'' o los arreglos de cuerda en ''The Dangling Conversation'' y por otro lado en pequeños guiños experimentales (todo lo que ellos se podían permitir) como es la bizarrada de ''7 O'Clock News / Silent Night'' con esa radio dando las noticias de fondo.

En la faceta netamente folk, podemos tomar a ''A Simple Desultory Philippic (or How I Was Robert McNamara'd Into Submission)''  (otro titulo minimalistas de los chavales, como podéis apreciar) de referente, aunque la verdad es que no deja de ser una copia/homenaje a Bob Dylan. La canción esta formada a base de retales, como títulos de canciones o frases de algunos de los temas más famosos de Dylan. Ese ''Everybody must get stone...'' no deja mucho a la imaginación.

Como resumen, ¿que podemos encontrar en el disco? Pues más y mejor, más variedad posiblemente y una mejor producción que en el anterior álbum. Para los fans, una delicia. Para el resto, otra nueva golosina.

Puntuación